Survivor Groups demand the Holy See submit their UN Report on the Rights of the Child

 

DECEMBER 19, 2019

Dear Sir/Madam,
This year 2019 is ending without the Holy See depositing for the third time, at the request of the UN Committee on the Rights of the Child, the periodic report that gives an account of the fulfillment of the obligations contracted by subscribing to and being part of the Convention on the Rights of the Child. Given that the Holy See has announced the end of the papal secret, there is nothing stopping them from fulfilling on their previous obligations for the report.
As a global network of clergy abuse survivors and human rights advocates, we urge you to petition the Holy See to present its third periodic report to the Commission on the Rights of the Child.
Our formal request to the Holy See in Spanish and English (Translated) is attached.
Thank You.
ECA – Ending Clergy Abuse: Global Justice Project
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Estimado Señor/Señora,
Este año 2019 termina sin que la Santa Sede deposite por tercera vez, a petición del Comité de los Derechos del Niño de las Naciones Unidas, el informe periódico que da cuenta del cumplimiento de las obligaciones contraídas al suscribir y formar parte de la Convención sobre los Derechos del Niño. Dado que la Santa Sede ha anunciado el fin del secreto papal, no hay nada que les impida cumplir con sus obligaciones anteriores en relación con el informe. Como red mundial de supervivientes de abusos del clero y defensores de los derechos humanos, le instamos a que solicite a la Santa Sede que presente su tercer informe periódico a la Comisión de los Derechos del Niño.
Se adjunta nuestra petición formal a la Santa Sede en español e inglés (Traducido).
Gracias.
ECA – Poner fin al abuso del clero: Proyecto de Justicia Global

Diciembre 19, 2019

S.S. Papa Francisco

Jefe de la Santa Sede y del Estado Vaticano.

PRESENTE

Junto con saludar, informamos a Usted que Ending Clergy Abuse -ECA- es una Red Mundial de sobrevivientes de abuso sexual clerical y activistas de derechos humanos presentes en más de 17 países de los cinco continentes. En nuestros respectivos Estados, trabajamos para congregar voluntades en una voz global que ponga fin a los delitos sexuales, en especial el abuso sexual infantil, ocurridos al interior de la Iglesia Católica, por agentes de su propia institución amparados y promovidos por un mecanismo estructural de alcance mundial.

Debido a estos propósitos, hemos logrado posicionar nuestras denuncias ante la opinión pública, participar en instancias de Naciones Unidas y, algunos de nuestros miembros, participaron en instancias previas al encuentro de Protección de Menores en la Iglesia, realizada en el Vaticano en febrero de 2019 y donde los jerarcas de la Iglesia Católica anunciaron un cambio de actitud con tal de hacer efectiva la tolerancia cero en materia de abusos sexuales, con tal de hacer a la Iglesia una institución segura para los millones de niños, niñas y adolescentes a su cuidado alrededor del mundo.

Sin embargo, en una evidente contradicción a dicha promesa y a sus recientes anuncios sobre acceso a la información en los casos de abuso clerical, este año 2019 se está acabando sin que la Santa Sede depositara por tercera vez en instancias del Comité de los Derechos del Niño de la ONU, el informe periódico que da cuenta del cumplimiento de las obligaciones contraídas al suscribir y ser parte de la Convención sobre los Derechos del Niño.

El no cumplimiento de esta obligación libremente contraídas es particularmente grave por múltiples razones, a saber:

La no comparecencia de la Santa Sede encabeza por Usted, es un manifiesto incumplimiento a las obligaciones contraídas al ser signatario de la Convención de los Derechos del Niño, impidiéndose así, que el Comité de los Derechos del Niño pueda dar nuevos pasos históricos sobre la materia. Pues, en efecto, el Comité recepcionó y estudió lo informado por la Santa Sede en oportunidades anteriores, elaborando un nuevo informe con observaciones y recomendaciones en directo beneficio de los millones de niños, niñas y adolescentes que están bajo cuidado de la Iglesia Católica alrededor del mundo y de las innumerables víctimas de abuso sexual clerical que aún esperan verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición del daño causado.

Luego, al no presentar el actual informe, se suscita un nuevo problema pues tanto para Naciones Unidas como para la ciudadanía y, en especial para sobrevivientes de abusos por parte de clérigos, no nos será posible evaluar la recepción y el nivel de compromiso de la Santa Sede con dichas recomendaciones que le permitirían tutelar de una manera más adecuada los derechos de los niños, niñas y adolescentes bajo su cuidado. Lo que la Iglesia Católica ha hecho, a diferencia de las oportunidades pretéritas, es bajar su estándar de cumplimiento como Estado signatario de una convención internacional.

En línea con lo anterior, cabe recordar que la obligación de proteger los Derechos de los Niños, Niñas y Adolescentes al cuidado de la Iglesia Católica no es sólo responsabilidad de cada iglesia diocesana, sino de sus máximas autoridades, particularmente Usted en función de la jurisdicción universal que la Iglesia le arroga. En consecuencia, el responsable de este incumplimiento internacional es principalmente Usted, quien pese a afirmar por la prensa su compromiso por las víctimas, en los hechos ha terminado silenciando y amparando los mecanismos que hacen de los delitos de cuello clerical crímenes de lesa humanidad.

Por último, cabe recordar que este incumplimiento ocurre justo en un contexto donde la Iglesia Católica se ha visto en entredicho público y notorio, por casos sistemáticos de abusos encubiertos por agentes de esta institución, como es el caso de Chile, Irlanda, Pennsylvania, Australia, México, entre otras. En consecuencia, no es posible sostener que la Santa Sede actúa de buena fe cuando afirman que están comprometidos por una Iglesia libre de cualquier tipo de abuso que afecte a la infancia, toda vez que no son capaces de responder a sus propias obligaciones contraídas en un contexto donde se espera determinación. Esta actitud sostenida en el tiempo hace que seamos escépticos a sus anuncios recientes sobre el fin del secreto pontificio para las causas de abuso sexual clerical.

En consecuencia, no sólo urge que los cardenales, arzobispos, obispos, superiores de congregaciones, sacerdotes, religiosos y religiosas, laicos y laicas en general, den un paso en la dirección correcta: ¡Sobre todo Usted debe dejar los eslóganes y dar un paso concreto e histórico para terminar con el silenciamiento de la verdad y dar pasos en justicia para millones de niños, niñas y adolescentes que sufren múltiples formas de violencia en soledad y abandono por parte de todo tipo de autoridades!

Por tal motivo, ECA encabezado por su directorio, junto a organizaciones amigas que suscriben el contenido de esta misiva, seguiremos atentos a los pasos que dé la Santa Sede sobre esta materia en función de sus obligaciones contraídas tanto al suscribir la Convención sobre los Derechos del Niño como por la palabra empeñada frente a varios de nosotros, a quienes incluso besó la mano. ¡Exigimos que la Santa Sede presente a la Comisión de los Derechos del Niño su tercer informe periódico!

DIST.

  • Cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado Vaticano.
  • Representantes de la Santa Sede ante Organización de Naciones Unidas.
  • António Guterres, Secretario General Naciones Unidas.
  • Michelle Bachelet, Alta Comisionada de los Derechos Humanos de Naciones Unidas.
  • Luis Ernesto Pedernera Reyna, Presidente Comité Derechos del Niño.
  • Opinión Pública
  • +++++++

December, 19, 2019

H.H. Pope Francis

Head of the Holy See and of the Vatican State.

PRESENT

Along with greetings, we inform you that Ending Clergy Abuse -ECA- is a Global Network of survivors of clerical sexual abuse and human rights activists present in over 20 countries on five continents. In our respective states, we work to unite wills in a global voice that puts an end to sexual crimes, especially child sexual abuse, committed within the Catholic Church, by agents of your own institution protected and promoted by a worldwide structural mechanism.

Due to these purposes, we have managed to position our denunciations before the public opinion, to participate in instances of United Nations and, some of our members, participated in instances previous to the meeting of Protection of Minors in the Church, held in the Vatican in February 2019 and where the leaders of the Catholic Church announced a change of attitude in order to make effective the zero tolerance in the matter of sexual abuse, in order to make the Church a safe institution for the millions of children and adolescents in its care around the world.

However, in an evident contradiction to this promise and to its recent announcements on access to information in cases of clerical abuse, this year 2019 is ending without the Holy See depositing for the third time, at the request of the UN Committee on the Rights of the Child, the periodic report that gives an account of the fulfillment of the obligations contracted by subscribing to and being part of the Convention on the Rights of the Child.

The non-fulfilment of this freely contracted obligation is particularly serious for many reasons:

The non-appearance of the Holy See, led by you, is a clear breach of the obligations undertaken by being a signatory of the Convention on the Rights of the Child, thus preventing the Committee on the Rights of the Child to take new historic steps on the matter. In fact, the Committee received and studied the information provided by the Holy See on previous occasions, preparing a new report with observations and recommendations of direct benefit to the millions of children and adolescents who are under the care of the Catholic Church around the world and to the countless victims of clerical sexual abuse who are still waiting for truth, justice, reparation and guarantees of non-repetition of the damage caused.

Then, by not presenting the current report, a new problem arises because both for the United Nations and for citizens and, especially for survivors of abuse by clerics, it will not be possible for us to evaluate the reception and level of commitment of the Holy See with such recommendations that would allow it to protect in a more adequate way the rights of the children and adolescents under its care. What the Catholic Church has done, unlike past opportunities, is lower its standard of compliance as a State signatory to an international convention.

In line with the above, it should be remembered that the obligation to protect the Rights of Children and Adolescents in the care of the Catholic Church is not only the responsibility of each diocesan church, but of its highest authorities, particularly you in function of the universal jurisdiction that the Church arrogates to you. Consequently, the one responsible for this international non-compliance is mainly you, who despite asserting by the press your commitment for the victims, in the facts have ended up silencing and protecting the mechanisms that make crimes of clerical neck crimes against humanity.

Finally, it should be remembered that this non-compliance occurs just in a context where the Catholic Church has been publicly and notoriously challenged by systematic cases of abuses concealed by agents of this institution, as is the case of Chile, Ireland, Pennsylvania, Australia, Mexico, among others. Consequently, it is not possible to maintain that the Holy See acts in good faith when they affirm that they are committed to a Church free from any kind of abuse that affects children, since they are not capable of responding to their own obligations contracted in a context where determination is expected. This time-honored attitude makes us skeptical of their recent announcements about the end of pontifical secrecy for causes of clerical sexual abuse.

Consequently, it is not only urgent that cardinals, archbishops, bishops, superiors of congregations, priests, religious men and women, laymen and laywomen in general, take a step in the right direction: Above all you must leave the slogans and take a concrete and historical step to end the silencing of the truth and take steps in justice for millions of children and adolescents who suffer multiple forms of violence in loneliness and abandonment by all kinds of authorities!

We demand that the Holy See present its third periodic report to the Commission on the Rights of the Child!

DIST.

  • Cardinal Pietro Parolin, Vatican Secretary of State.
  • Representatives of the Holy See to the United Nations.
  • António Guterres, Secretary General United Nations.
  • Michelle Bachelet, United Nations High Commissioner for Human Rights.
  • Luis Ernesto Pedernera Reyna, President of the Committee on the Rights of the Child.
  • Public Opinion.

 

 

 

 

 

 

 

2019-12-20T08:36:03+00:00December 20th, 2019|0 Comments

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